“Avances en la Salud Sexual y Reproductiva”

En los últimos 20 anos la salud sexual y reproductiva ha tenido muchos avances, principalmente ha dejado de ser un tabú en la gran mayoría de países para convertirse en un eje vital para el desarrollo integral de la humanidad. La salud, según el trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define como el estado completo de bienestar físico, mental, emocional y social y no solo la ausencia de enfermedad.  La salud sexual y reproductiva aborda los sistemas, funciones y procesos reproductivos en todas las etapas de la vida. El comportamiento sexual y su impacto en la salud pública es uno de los problemas más significativos que actualmente afronta la humanidad a nivel global. El HIV/SIDA, infecciones de transmisión sexual, hepatitis, embarazos no planeados y violencia sexual constituyen un grupo de problemas de salud que impactan en tres de los ocho objetivos de desarrollo del milenio. 1. Disminuir la mortalidad infantil, 2. Mejorar la salud materna y 3. Combatir el VIH, malaria y otras enfermedades infecciosas.

A pesar de ser un reto global, existen poblaciones que están más expuestas a padecer de estos problemas de salud: Los países en subdesarrollo, mujeres que están más expuestas que los hombres a embarazos no deseados y violencia sexual, adolescentes,  minorías raciales y étnicas; lesbianas, gays, bisexuales y transgénero; hombres que tienen sexo con hombres; discapacitados. Estas poblaciones tienen mayor riesgo de experimentar una  sindemia (dos o más problemas de salud que interactúan sinérgicamente) y que contribuye a una excesiva carga en la morbi-mortalidad para estos grupos y el resto de la población. Esta carga también resulta en un impacto económico nacional sustancioso.

Los países que han reconocido los retos en salud pública que se relacionan con el comportamiento sexual, han adoptado un enfoque más holístico e integrado para promover la salud sexual. Para países como Guatemala se recomienda que se utilice como marco de referencia un enfoque utilizando y mejorando los programas que ya existen pero dirigiendo los esfuerzos en 5 principios claves: 

1) Contextualizar el tema. La prevención y el control de las enfermedades infecciosas son vitales para la salud pública. Sin embargo, dándole una perspectiva más amplia, desde el individuo, sus relaciones, la comunidad y los resultados en salud sexual a nivel nacional, mejoran considerablemente los esfuerzos dedicados a esta área. 

2). Enfatizar en el bienestar y no solo en ausencia de enfermedad. El enfoque holístico que incorpora a la sexualidad los aspectos físicos, mentales, emocionales y espirituales, ayudan a que se lleve una agenda de bienestar total y eliminar el silencio y los estigmas que acompanan a esta área de la salud. 

3). Enfoque a las relaciones respetuosas y positivas. Todo tipo de relaciones (Ej. Padres- hijos, pareja íntima, entre compañeros, etc.) Positivas y respetuosas han demostrado que se convierten en factores protectores para varios problemas de salud. Lograr tener relaciones saludables hace que se tenga un bienestar completo para el desarrollo humano. 

4). Reconocer el impacto de la sexualidad en la salud. Se ha demostrado que la expresión sexual conlleva muchos beneficios en la salud. Entendiendo y articulando los componentes de la salud sexual a la salud en general fortalece la inclusión de la prevención de enfermedades, salud reproductiva, prevención de violencia y otros componentes en un marco amplio de bienestar.

5). Utilizar un enfoque sindémico para la prevención.  En el momento de desarrollar programas de salud pública se debe tener un enfoque sindémico que abarque y conecte varios aspectos de la salud sexual. Este aspecto inclusivo mejora la comunicación entre las personas que se dedican a prestar los diferentes servicios de salud pública y se economizan los recursos.Es importante que para que nuestro país consiga llegar a los objetivos del milenio se tenga un liderazgo nacional que trabaje con los diferentes sectores de la población, se mejoren las alianzas estratégicas entre los diferentes sectores socio económicos, se fortalezca la base científica, supervisiones, monitoreo, evaluaciones y estudios científicos. Se promuevan políticas efectivas, se mejore la infraestructura para promover la salud sexual y se haga conciencia por medio de la educación, promoción y comunicación de lo vital que es la salud sexual y reproductiva para el desarrollo integral de cada persona.

Escrito por:

DR. RODRIGO SALGUERO RUATA

Ginecólogo y Obstetra Especialista en Medicina Reproductiva e infertilidad